Las autoridades alemanas incrementaron el miércoles la presión sobre Volkswagenpara que aclare sus actos, luego de que la firma alemana admitió haber exagerado el ahorro de combustible de algunos de sus autos, abriendo un nuevo frente en la crisis de la mayor automotriz de Europa.
La compañía dijo tarde el martes que subestimó el nivel de las emisiones de dióxido de carbono de unos 800,000 autos vendidos en Europa y, por consiguiente, de su consumo real de combustible. Esto implica que los vehículos afectados son más costosos de utilizar de lo que pensaban sus conductores.







